viernes, 22 de mayo de 2009

Secularización de los cementerios

El diccionario nos describe la secularización de la siguiente manera: “es el proceso que experimentan las sociedades a partir del momento en que la religión y sus instituciones pierden influencia sobre ellas, de modo que otras esferas del saber van ocupando su lugar. Con la secularización, lo sagrado cede el paso a lo profano y lo religioso se convierte en secular”. Apenas ayer comentaba sobre este proceso que se vivió en México, hacia 1860. Los cementerios eran propiedad de la iglesia, era común que los templos contaran con zonas aledañas para tal fin, la turbulencia seguía y el gobierno aún no definido si conservador o liberal daba los primeros indicios del Panteón Civil, cosa que se llevó mucho tiempo crear a lo largo del país.

La zona del Bajío tenía una simpatía hacia la facción conservadora, por lo tanto con el Segundo Imperio, los destacamentos del ejército francés contaban con partidas en todas las poblaciones importantes de la región, en consecuencia la Iglesia Católica mantenía en cierta medida su poder, no así una vez asentado el gobierno de Juárez, luego del fusilamiento de Maximiliano en el Cerro de las Campanas en Querétaro. Y no lejos de allí se encontraba una de las ciudades más antiguas de Guanajuato, Salvatierra, que contaba con un panteón propiedad de los Dominicos, a un costado de la iglesia dedicada al fundador de la Orden de los Predicadores.

La visita a los antiguos cementerios, camposantos o panteones, según prefiramos nombrarlos, nos da la oportunidad de saber un poco más de la vida cotidiana del lugar. En este tipo de panteones, los cuales, indudablemente estaban reservados para gente pudiente, podremos saber si hubo muchas muertes a temprana edad, cosa común en siglos anteriores cuando la mortandad infantil era elevada, o podremos saber cuáles eran las familias principales del lugar, los apellidos nos darán idea de cuan grandes pudieron haber sido esas familias. Para los estudiosos los panteones son fuente de información, para los curiosos, son lugres de gran impacto visual. Para los artistas es una oportunidad de comprobar los alcances del arte funerario en México durante la segunda mitad del siglo XIX.

“Postrados, aquí la eternidad empieza y es polvo, aquí la mundanal grandeza, aquí acaba el poder, aquí la ciencia, aquí la vanidad de la hermosura, la lucha sin cesar por la existencia, la ambición por el oro y la ventura desde aquel que en la edad de la inocencia vislumbra de la vida la luz pura, hasta el que llega a la vejez cansada se convierte en polvo y nada” Placa del Panteón de Acámbaro, Gto. Población muy cercana a Salvatierra.

Mausoleo es una palabra latina, mausolèum, y se refiere al sepulcro de uno de los príncipes sátrapas más ricos del siglo IV, Mausolo, que se hizo construir un enorme sepulcro conocido como Mausoleo de Halicarnaso, que fuera en su tiempo una de las 7 maravillas del mundo antiguo. Habiendo florecido de tal manera el arte neoclásico en el Bajío durante la segunda mitad del siglo XIX, los cementerios no fueron la excepción y podemos ver espléndidos mausoleos.

Consultando el wiki encontramos que “la palabra cadáver proviene del latín cadavere, en relación con el verbo cadere , que más tarde fue escrito abreviado: ca. da. ver. que aparece en las tumbas, rigurosamente anónimas, de los primeros cristianos. Dicho acrónimo está constituido con las primeras letras de una frase latina: ca(ro) da(ta) ver(mibus) «carne dada (en comida) a los gusanos». Curiosamente, en otras lenguas, la palabra también deriva de ca.da.ver. (kadaver en alemán y holandés), pero sobre todo para indicar el cuerpo de un animal muerto, mientras que en español se trata generalmente del cuerpo de una persona”. Y consultando a la memoria recuerdo la frase de "caite cadáver" para cuando estamos pidiendo algo.

Son ocho monumentales tumbas las que solamente sobreviven en este panteón antiguo de Santo Domingo en Salvatierra. Está abierto solo un par de horas muy temprano por la mañana. Son en verdad sorprendentes las muestras de arte funerario que esa población guarda. Por cierto el uso de la palabra panteón para designar a los cementerios se da solo en ciertas regiones de Andalucía, en algunas de América Latina y en México es donde su uso es más generalizado.

Αλφα και το Ωμέγα; Alfa y Omega es la fórmula que indica el principio y el fin, el morir para nacer a la vida eterna, su simbología es sencilla, alfa es la primera letra del alfabeto griego clásico, omega es la última. Es también una manera de referirse a Dios en el Apocalipsis. En este histórico panteón de Salvatierra existe un detalle en una de la tumbas que marca la hora del nacimiento y de la muerte como el Α – Ω.




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