viernes, 17 de septiembre de 2010

La participación del marqués Jaral de Berrio en la Independencia. 2ª Parte

Vista general de la casa grande de la Hacienda de San Diego del Jaral de Berrio tomada desde la parte poniente, en la zona de cultivo, cercana a la caja de agua.

Vimos en el artículo anterior como se dieron las cosas, como ese ajedrez que es la vida y que con el paso del tiempo se transforma en historia se fueron poniendo una a una las piezas clave los personajes de la historia, que no es ficción sino mera realidad: Hidalgo, Calleja, Juan Nepomuceno Moncada y Allende. El más asiduo historiador del marquesado del Jaral de Berrio nos dice que…


Uno de los dos torreones que adornan la imponente fachada de la Hacienda de Jaral de Berrio, es el torreón de la parte norte.

“Entre ellos descolló don Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio, marqués del Jaral de Berrio, quien no solo puso a las ordenes de Calleja crecido número de sus criados armados; sino que, personalmente se encargó de su mando, por lo que del virrey –don Francisco Javier Venegas- recibió el grado de Coronel. El contingente militar formado por gente campesina de la hacienda del Jaral y de todo su marquesado se llamó Dragones de Moncada. Y como “cantaba el Padre Abad, respondían los frailes” o sea casi todos los criados del marqués –soldado fielmente realista-, pues casi todos los demás siervos –pobres campesinos ignorantes- no sabían de que lado soplaba el viento político. Como previsión militar, Calleja mandó se apostasen en la hacienda de San Bartola –propiedad del marqués del Jaral, hacienda situada al sur del Jaral- y en algunos puntos estratégicos dos escuadrones de caballería provincial, con cuatrocientos lanceros de las haciendas del Jaral y de Barrancas”. (1)


El salón de recepciones, junto al balcón central de la Hacienda del Jaral, si en la actualidad, en ruinas se antoja espectacular, bien podemos imaginar en su momento de esplendor.

Pero no era solamente el marqués del Jaral de Berrio quién apoyaba incondicionalmente a Calleja, eran todos los ricos hacendados españoles y criollos del norte de Guanajuato y sur de San Luis Potosí quienes estaban interesados en sostener el movimiento de Calleja pues bien sabían que de no hacerlo sus enormes e incontables riquezas serían las primeras en desaparecer de sus manos y sus propiedades saqueadas y repartidas. El listado es largo en cuanto a número de propiedades y corto en cuanto a número de propietarios:


El corredor que conduce a las más de veinte enormes habitaciones en la planta alta de la Hacienda del Jaral.

“Calleja mandaba sobre tres cuerpos: los dos regimientos provinciales de dragones, de San Luis y San Carlos que desde 1795 estaban de guarnición en San Luis, Charcas y Matehuala y el cuerpo de caballería del Nuevo Santander, acantonado en Rioverde. La caballería de los dos primeros cuerpos fue donada hacia 1796 por los principales hacendados de San Luis Potosí, entre ellos, Ana María de la Campa Cos, condesa de San Mateo de Valparaíso y marquesa de Jaral de Berrio, propietaria de las haciendas de Jaral, Cerro Prieto, Ordeña de Matapulgas y Trasquila de Gallinas; Manuel Rincón Gallardo, del mayorazgo de Ciénega de Mata, quien en 1807 recibió el título de marqués de Guadalupe Gallardo, propietario de la hacienda de Ojuelos; Juan de Mora y Luna, conde de Nuestra Señora de Guadalupe del Peñasco, propietario de las haciendas de Peñasco, Laguna Seca, El Puerto y La Tinaja; Juan María de Medina y Torres, conde de Medina, propietario de las haciendas de Lobo, El Agostadero, El Pedregoso, La Pendencia y San Marcos; Manuel de la Gándara, propietario de las haciendas de Bledos Altos, Canoas, Santiago y Tepetate; Antonia Arduengo, propietaria de las haciendas de La Pila y Estancia de Herrera; Ignacio Orrochúa, propietario de la hacienda de Espíritu Santo; Ángel Prieto de la Maza, propietario de la hacienda de La Parada; Juan Antonio Jáuregui, propietario de las haciendas de Gogorrón y Zavala. Esta lista de contribuyentes del ejército realista muestra con toda claridad las redes de intereses en la región así como la presencia de algunos de los personajes más relevantes en las estructuras del poder región durante el periodo”. (2)


Detalle del campanario de la capilla en la hacienda de La Pila en el Valle de San Francisco, estado de San Luis Potosí. Gracias Luciano por dejarme usar tus fotos.

Volvamos a los interesantes datos que el Padre Ibarra nos ofrece: Para dar alcance a los insurgentes Calleja inició su marcha. Salió de la hacienda de La Pila, el veinticuatro de octubre de ese mismo año y llegó a Dolores a los cuatro días, o sea el veintiocho de octubre de 1810. aunque no he podido conocer exactamente el itinerario de la tropa de Calleja, estimo que aquella siguió el “camino real” rumbo a San Felipe, llegando al Jaral con sus tres mil soldados de caballería y seiscientos de infantería que arrastraban cuatro cañones. Seguramente ahí en el Jaral pernoctó en su primera jornada, confiado en la amistad y en la fidelidad del marqués del Jaral a la causa realista. Lo más probable es que el marqués ofreció abundantes provisiones de boca a la tropa y pastura a la caballada por medio de don Francisco Martínez, mayordomo de la hacienda por esos años.


Arcada principal del portal de acceso a la Hacienda de la Pila, lugar de entrenamiento de los Dragones y Lanceros del Jaral.

Posteriormente, el marques del Jaral de Berrio –en persona- , sus Dragones y lanceros del Jaral se batieron bizarramente en las cruentas jornadas de San Jerónimo Aculco -7 de noviembre- ; en la reconquista de la ciudad de Guanajuato -25 de noviembre de 1810-; y en la batalla del Puente de Calderón, inmediacions de Guadalajara, el diez y siete de enero de 1811”. (3)


Desde el grito de Dolores el marqués del Jaral fortificó el poblado del Jaral –por larguísimos años, más de un siglo, estuvo circundado por un grueso y alto muro de adobe algunas de cuyas ruinas aun se notan, los portones- donde se levantaba su casa fuerte, ofreciendo así cierta protección a las gentes.

Al parecer mucha gente, la que se ha obstinado en mostrarnos una “historia oficial” de los acontecimientos nos han ido encasillando a que en Guanajuato, además de la ciudad, Dolores y San Miguel, las gestas históricas no tuvieron mayor acción. Sin embargo, el norte de Guanajuato es riquísimo en acontecimientos. San Felipe Torresmochas, San Diego del la Unión y el vecino Valle de San Francisco con su más importante ciudad, Villa de Reyes y sus riquísimas y enormes haciendas, todo esto en el estado de San Luis Potosí, integran una escenografía y un campo de acción en donde se dio algo importantísimo, el adiestramiento y agrupación de los ejércitos que derrotarían al movimiento encabezado por el cura Hidalgo.


Un neoclásico que va un poco más allá de los límites del mismo estilo. Una cariátide que en columna estípite, flanquea la ventana redonda que ilumina el enorme balcón central de la casa grande.

La derrota en el puente de Calderón se dio, siguiendo de allí, por un lado la desbandada del ejército Insurgente, por el otro la huída de Hidalgo y demás principales rumbo al norte, con el fin de llegar a los Estados Unidos a pedir apoyos económicos, vino luego la traición y la ejecución, el movimiento siguió en el sur encabezado por Morelos, el cual, cinco años más adelante sería también capturado y fusilado. Para 1817 aparecería Mina haciendo mancuerna con Moreno y, nuevamente la Hacienda del Jaral de Berrio se convierte en escenario de los hechos. Y la leyenda del tesoro enterrado se comienza a tejer. Así como en todas y cada una de las haciendas que están, unas aun en pie, otras tambaleándose y otras más ya en ruinas, en todas ellas se piensa, se dice, se cree, que hay un tesoro enterrado, en el Jaral ese entierro tiene además de leyenda una parte histórica para todos los mexicanos.


Refinamiento exacerbado en las paredes decoradas profusamente del corredor superior de la Hacienda del marqués del Jaral de Berrio.

“A los pocos días volvió a salir otra expedición con un objeto diferente. El marqués del Jaral, coronel del regimiento de Moncada, recibía en su hacienda, de la que tomaba ese título y tenía armados a sus habitantes. Los edificios de esa finca, que eran muy ostentosos y sólidos, estaban defendidos por parapetos y artillería, habiéndose aumentado su fuerza con los prófugos de la acción de S. Juan de los Llanos, que habían ido a refugiarse a ella. El marqués era muy rico y se decía que allí tenía guardado bastante dinero; por lo que habiendo resuelto Mina apoderarse de ese tesoro, se aproximó a la referida hacienda en siete de julio. Sus fortificaciones no hicieron resistencia, el marqués huyó y temiendo, que estuviese interceptado el camino de San Luis Potosí, se dirigió a la hacienda del Bizcocho después de haberle encargado a su capellán el que obsequiase a Mina, dándole cuanto necesitara, pero que le suplicara el que no causase daño alguno a los edificios. Aunque la guarnición de la hacienda ascendía a trescientos hombres, se retiró con el marqués sin intentar defenderse, y abandonando tres cañones”.


Concluido el movimiento de Independencia, la riquísima hacienda del Jaral fue de las pocas que logró superar la depresión económica producto de la revolución, aquí vemos la fábrica de vidrio que en los cuarenta del siglo XIX se instaló

“El día siguiente de haber llegado Mina, procedió a buscar el dinero, y comenzáronse a cavar en una pieza en que un criado dijo que estaba enterrado, se encontraron algunos pesos; y seguida la excavación se llegaron a sacra ciento cuarenta mil pesos. El marqués en el informe que le dio al gobierno realista dijo: que se le habían tomado en numerario ciento ochenta y tres mil trescientos pesos, más ochenta y seis mil en barras de plata, y en efectos de la tienda, semillas y ganado treinta y siete mil y ciento, subiendo por fin la total perdida que sufrió a la cantidad de trescientos seis mil cuatrocientos pesos. Mina regresó al Sombrero, dejando dicho al marqués por medio de su capellán, que sentía mucho no haberlo conocido, y dentro de pocos días volvería a hacerle una visita; más al llegar al fuerte tan solo se encontraron de la cantidad antes mencionada ciento siete mil pesos, los que se depositaron en la caja militar, habiéndose robado por la escolta la suma que faltaba para el completo de la que se sacó del Jaral”. (4)


La Francia Chiquita, San Felipe Torresmochas, no muy lejos del Jaral de Berrio, sigue produciendo la cerámica que aprendieron a elaborar en los talleres que don Miguel Hidalgo estableciera.

A ti y a mí que nos gusta la historia, a ti y a mí que nos transportamos en el tiempo y que hemos sido afortunados en conocer un poco a profundidad lo que fue la majestuosa Hacienda de San Diego del Jaral de Berrio. A ti y a mí que hemos recorrido en la imaginación de la mano de la sorpresa y la lectura las magnificencias que el Camino Real de Tierra Adentro encierra, ahora nos damos cuenta que hay sitios, como este del Jaral de Berrio que más que ser un arcón de sorpresas, son un libro abierto que con ansia espera a ser leído y más aun, ser rescatado del paso del tiempo. Volver a sus años de esplendor, revivirlo con una fuerte transfusión de cariño, de limpieza, curar sus heridas, maquillar sus paredes, en una palabra, ponerlo bien catrín, para que allí en donde está, siga abriendo sus puertas y nos siga contando su muy apasionante historia.


Villa de Reyes, San Luis Potosí, lugar importantísimo de la gesta de Independencia que bien merece ser rescatado y publicitado, es una belleza.

En el último número de la revista Proceso, el publicado en esta semana del Bicentenario, leo lo siguiente: “Otro sitio histórico pero también artístico que padece el abandono es la ex hacienda Jaral de Berrio, ubicada a 35 kilómetros de San Felipe y próxima a la carretera a San Luis Potosí, cuyas portentosas edificaciones en cantera rosa, que se están cayendo a pedazos, fueron parte de un emporio agrícola durante el virreinato. En julio de 1817, tres meses antes de morir a manos de soldados españoles, Mina y Moreno robaron 140mil pesos en plata para financiar el movimiento, hecho del que no existe ningún registro en las exquisitas edificaciones abandonadas en ese lugar. La pérdida de dos burros cargadas con plata de Jaral de Berrio alentó el mito de que en el fuerte del Sombrero se enterró parte del botín y eso explica el socavón al pie del obelisco, cuya rehabilitación ha quedado hasta ahora, en el papel.


Hacia los cuatro puntos cardinales la Hacienda del Jaral nos ofrece lugares únicos, lugares llenos de belleza, de historia, que nos reflejan un estilo de vida, un modo de conjugar en armonía los bienes con el absoluto arte, con un sentido de exquisitez que, definitivamente debe ser rescatado… y, definitivamente, incluido en el catálogo del PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.

Porque, en efecto, en mayo las autoridades estatales aprobaron 5 millones de pesos para reconstruir el obelisco dotándolo de iluminación con energía solar, una plazoleta, un camino de acceso para los visitantes y sanitarios. Pero hasta el pasado 19 de agosto, un mes antes de la conmemoración del inicio de la Independencia, las obras no habían iniciado y son solo una promesa. El obelisco del fuerte de sombrero se sigue cayendo a pedazos igual que la ex hacienda de Jaral de Berrio, solo que ésta se vende en 10 millones de dólares”. (5)


Si pensamos en un edificio espectacular en toda la geografía nacional, sin lugar a dudas debemos de pensar en la magnífica Hacienda de San Diego del Jaral de Berrio, municipio de San Felipe Torresmochas, estado de Guanajuato.

Fuentes:

1.- Ibarra Grande, Jesús. Jaral de Berrio y su marquesado. Edición Privada. León, 1990.

2.- Bibilioteca digital del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa. La guerra de Independencia. La presencia de Calleja. Insurgentes y realistas.

http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/estados/libros/sanluis/html/sec_49.html

3.- Ibarra Grande, Jesús. Ibid.

2.- Liceaga, José María. Adiciones y Rectificaciones a la Historia de México. Comisión Nacional para las Celebraciones del 175 Aniversario de la Independencia. México, 1985.

5.- Delgado, Álvaro. Ruta Olvidada. Revista Proceso No. 1767. México, 12 de Septiembre de 2010.

http://www.am.com.mx/Nota.aspx?ID=426014


Definitivamente, Jaral de Berrio es un lugar único.


Definitivamente, nos debemos unir y proponer a la Hacienda, a la MAGNIFICA Hacienda de San Diego del Jaral de Berrio como un auténtico Patrimonio de la Humanidad.

1 comentario:

  1. sencillamente magnifica tu investigacion, saludos

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